Fotos de producto para la web de tu tienda: fondo, luz y coherencia
En la tienda el cliente toca, en la web solo mira. Te cuento cómo hacer fotos de producto que vendan en la ficha: fondo, luz, ángulos y, sobre todo, coherencia.
En una tienda física el producto se defiende solo. El cliente lo coge, le da la vuelta, nota el peso, mira la costura, se lo prueba. En la web no puede hacer nada de eso. Solo mira. Y lo que mira son tus fotos. Por eso siempre digo que en una tienda online la foto de producto no es decoración: es el dependiente, el probador y el mostrador a la vez. Si la foto falla, da igual lo bonita que sea tu web.
En pocas palabras: para vender en la web, tus fotos de producto necesitan un fondo limpio y siempre igual, luz natural suave de lado, el producto ocupando casi todo el encuadre, varias vistas (frente, detalle, escala o puesto) y un tamaño de al menos 1.500 píxeles. Lo que más vende no es una foto espectacular, sino un catálogo coherente en el que todas las fotos parezcan de la misma tienda.
Esto no va de Instagram
Ya escribí sobre fotos de Instagram que venden en una tienda pequeña, y aquello es otro juego: en redes buscas parar el dedo, emocionar, contar una historia. La ficha de producto de tu web tiene otro trabajo, mucho más humilde y mucho más importante: que el cliente entienda exactamente qué va a recibir en casa. Color real, tamaño real, textura real. Si en la foto el jersey es burdeos y llega granate, tienes una devolución y un cliente que no vuelve.
En tienda el producto tiene contexto: mesa, luz, maniquí y alguien que lo toca. En la web todo eso lo tiene que hacer la foto. Foto: Juan Carlos Barrón.
El fondo: limpio y siempre el mismo
El fondo es lo primero que delata una tienda descuidada. Una mesa de cocina, un sofá con cojines, la esquina del almacén. Para la foto principal de cada producto, elige un fondo neutro (blanco, gris claro, madera clara, lino) y no lo cambies nunca. Amazon, por ejemplo, exige fondo blanco puro en la foto principal de cada producto, y no es por capricho: así el ojo solo ve lo que se vende.
Tú no tienes que ser Amazon, pero sí tienes que ser coherente. Si eres una tienda de cerámica artesana, un fondo de lino crudo puede ser tu sello. Lo que no puede pasar es que la taza número uno esté sobre blanco, la dos sobre una mesa de pino y la tres sobre el capó de un coche.
Pared blanca, madera clara y luz de ventana: con el móvil y sin estudio ya tienes una foto que se entiende. Foto: Juan Carlos Barrón.
La luz: ventana de lado, nunca flash
La mejor luz para fotografiar producto la tienes gratis: una ventana grande, de día, sin sol directo. Pon el producto de lado a la ventana y, en el lado contrario, una cartulina blanca o un folio que rebote la luz y suavice las sombras. Apaga las luces del techo, que mezclan colores y te ponen todo amarillo. Y olvídate del flash del móvil, que aplana y quema.
+Fotografía siempre a la misma hora y en el mismo sitio, para que la luz se parezca de una sesión a otra.
+Si no tienes buena ventana, una caja de luz plegable de las baratas o dos focos con difusor hacen el apaño.
+No uses filtros. Corrige solo exposición y blancos, y compara el color con el producto real en la mano.
Foto: markn3tel (CC BY 2.0, vía Openverse)
Foto: Steve A Johnson (CC BY 2.0, vía Openverse)
Encuadre y tamaño: que el producto mande
Google, en sus normas de imágenes de producto para Merchant Center, pide que el producto ocupe entre el 75 % y el 90 % de la imagen, y recomienda fotos de 1.500 por 1.500 píxeles o más. También prohíbe marcas de agua, textos promocionales tipo "envío gratis" y logos añadidos encima de la foto. Aunque nunca vayas a anunciarte en Google Shopping, es una buena vara de medir: son las reglas de alguien que ha visto millones de fichas de producto.
Traducido a la tienda: producto centrado, grande, sin cortarlo por los bordes, sin textos encima y con resolución suficiente para que el cliente pueda hacer zoom y ver la trama de la tela. Y que todas las fotos tengan la misma proporción, cuadrada o 4:5, para que la cuadrícula de tu tienda online no parezca un mercadillo.
Una foto no basta: las vistas que necesita una ficha
El Baymard Institute, que lleva años estudiando con usuarios reales cómo se compra online, encontró que el 42 % de la gente intenta averiguar el tamaño de un producto mirando las fotos. Y aun así, según su análisis, el 37 % de las webs no enseña ninguna imagen "a escala", con algo o alguien que sirva de referencia, y el 23 % no muestra ninguna foto con el producto puesto en una persona. Ahí se te escapan ventas sin que te des cuenta. Para cada producto, piensa en este juego mínimo:
+La principal: el producto entero, de frente, sobre tu fondo de siempre.
+Detrás o de lado: lo que el cliente miraría si le diera la vuelta en la mano.
+Un detalle: la costura, el esmalte, el cierre, la etiqueta. Es lo que diferencia lo hecho a mano de lo de cadena.
+Una de escala: el bolso colgado del hombro, la taza en una mano, el jarrón junto a un libro.
+Una de ambiente, si quieres: el producto en una casa o en un look. Esta sí puede ser más de Instagram.
La coherencia vende más que la foto perfecta
Esto lo he aprendido en casi treinta años de escaparates y tiendas: una mesa ordenada, con todo a la misma altura y en la misma gama, vende más que una mesa con una pieza espectacular rodeada de caos. En la web pasa igual. Un catálogo en el que todas las fotos tienen la misma luz, el mismo fondo, el mismo encuadre y el mismo tamaño transmite confianza, aunque ninguna foto sea de revista. Al revés, una foto de estudio maravillosa al lado de cuatro fotos de móvil con flash hace que todo parezca improvisado.
Mi consejo práctico: hazte una pequeña "guía de foto" de una página. Dónde se pone el móvil, a qué distancia, qué fondo, qué vistas y en qué orden. Así, cuando entre mercancía nueva o la foto la haga otra persona, todo seguirá pareciendo de la misma tienda.
El último paso: nombre, texto alternativo y peso
Antes de subir las fotos a la web, tres cosas que nadie ve y que todo el mundo agradece. Ponle a cada archivo un nombre que diga qué es ("taza-ceramica-esmalte-azul.jpg" y no "IMG_4521.jpg"), porque Google lee ese nombre. Escribe el texto alternativo de cada imagen describiendo el producto, que sirve a quien usa lector de pantalla y también a los buscadores. Y comprime: una foto de 8 megas hace que tu ficha tarde una eternidad en el móvil. Formatos como WebP pesan muy poco sin perder calidad. Si quieres saber más sobre lo que frena una tienda online, lo conté en el post sobre los errores de SEO y conversión.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer las fotos de producto de mi tienda con el móvil?+
Sí. Un móvil reciente, luz de ventana de lado, un fondo neutro y un trípode o algo que lo sujete dan fotos de sobra para una tienda online. Lo importante es repetir siempre el mismo montaje para que el catálogo sea coherente.
¿Qué tamaño deben tener las fotos de producto para la web?+
Google recomienda en Merchant Center imágenes de 1.500 por 1.500 píxeles o más, con el producto ocupando entre el 75 % y el 90 % del encuadre. Usa siempre la misma proporción (cuadrada o 4:5) y comprime el archivo, por ejemplo en WebP, para que la ficha cargue rápido.
¿Cuántas fotos necesita cada ficha de producto?+
Como mínimo cuatro: la principal de frente, otra por detrás o de lado, un detalle y una que dé idea del tamaño (puesto en una persona o junto a un objeto conocido). Según el Baymard Institute, el 42 % de los compradores intenta deducir el tamaño a partir de las fotos.
Quién escribe
Juan Carlos Barrón
Diseñador web, organizador de eventos, visual merchandiser, escaparatista y consultor de retail con 28 años en tiendas de Zara, Chanel, Lladró o Galeries Lafayette. Ahora, desde la bella calle Balborraz, en el número 14, en Zamora, para el mundo: en español, inglés y francés.