9 de octubre de 2026
Qué poner en la web de una tienda pequeña: las páginas imprescindibles
No necesitas veinte páginas, necesitas seis bien hechas. Te cuento qué tiene que llevar la web de una tienda pequeña, qué exige la ley y qué puede esperar.
9 de octubre de 2026
No necesitas veinte páginas, necesitas seis bien hechas. Te cuento qué tiene que llevar la web de una tienda pequeña, qué exige la ley y qué puede esperar.

Cuando alguien me pide una web para su tienda, casi siempre llega con la misma lista mental: "quiero que sea bonita, que salga en Google y que se vea bien en el móvil". Todo eso está muy bien, pero es como decir que quieres una tienda con buena luz. La pregunta de verdad es otra: qué tiene que haber dentro para que la gente que entra encuentre lo que busca y no se vaya por donde ha venido. Y ahí la respuesta es mucho más corta de lo que te imaginas.
En pocas palabras: la web de una tienda pequeña necesita muy pocas páginas, pero bien hechas. Una portada que diga qué vendes y dónde, una página de productos o servicios, una de quién está detrás, una de contacto con dirección y horario, y las páginas legales que exige la ley (aviso legal, privacidad y cookies). Si vendes online, añade condiciones de compra con envíos y devoluciones claros. Lo demás es opcional.
Llevo toda la vida montando escaparates y recorridos de tienda, y la web funciona exactamente igual. La portada es tu escaparate: tiene que parar a la gente en tres segundos. Las páginas de producto son tus mesas y tus baldas. La página de contacto es el mostrador, donde alguien te pregunta algo. Y las páginas legales son la licencia colgada en la pared: nadie entra a leerla, pero si no está, te la juegas.
Con esa idea en la cabeza se entiende mejor por qué no necesitas veinte páginas. Ninguna tienda pequeña tiene veinte salas. Tiene una entrada, un espacio de venta, un mostrador y una trastienda. Pues eso.

Es la página que más visitas recibe y la que peor se suele usar. Mucha gente la llena de un vídeo precioso y una frase poética y se olvida de lo básico. En la portada tienen que quedar claras tres cosas sin hacer scroll: qué vendes, a quién se lo vendes y dónde estás (o a dónde envías).
Si tienes tienda online, aquí van tus categorías y tus fichas de producto. Si no vendes online, basta con una página que enseñe lo que tienes y cuánto cuesta, aunque sea de forma orientativa por familias. Lo que no puede faltar es el precio cuando lo hay. Una web sin precios obliga al cliente a escribirte para preguntar, y la mayoría no te escribe: se va a otra pestaña.
En las fichas, mejor pocas palabras y bien elegidas: qué es, de qué está hecho, medidas o tallas, cuidados y plazo de entrega. Y fotos con el mismo fondo y la misma luz en todo el catálogo, que la coherencia también vende.
La página de "sobre nosotros" parece un capricho y es justo lo contrario. Es lo único que una gran cadena no puede copiarte. Cuéntale a la gente quién eres, desde cuándo, por qué haces lo que haces y dónde está tu tienda. Con una foto tuya, de verdad, no de un modelo sonriendo con los brazos cruzados.

Mucha gente entra en la web de una tienda pequeña solo para saber dónde está, a qué hora abre o cómo llamar. Si esa información está escondida, has perdido una visita que ya venía con intención de comprar. Una buena página de contacto tiene:
Y que todo eso coincida al milímetro con tu ficha de Google Maps. Ya lo conté en el post sobre la ficha de Google Business Profile: si tu dirección o tu horario dicen una cosa en la web y otra en Google, el que pierde eres tú.

Aquí no hay opinión que valga, es la ley. Si tu web tiene actividad económica, la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información (LSSI) obliga en su artículo 10 a mostrar de forma permanente y gratuita tu identidad, tu NIF, tu domicilio y un contacto directo. Eso es el aviso legal. Además necesitas una política de privacidad si recoges datos (aunque sea un formulario de contacto) y una política de cookies si usas analítica o cualquier cookie que no sea técnica. Según recoge FACUA, no cumplir con la LSSI puede llegar a considerarse infracción grave, con multas de 30.001 a 150.000 euros.
Consejo de alguien que ha visto muchas webs: no copies los textos legales de otra tienda cambiando el nombre. Cada web recoge datos distintos y usa herramientas distintas. Y si tienes dudas, que lo revise un abogado.
Si tu web tiene carrito, súmale una página de condiciones de compra que explique cuánto cuesta el envío, cuánto tarda y cómo se devuelve. La ley de consumidores en España da al comprador online 14 días naturales para desistir de la compra, y tienes que contarlo. Pero es que además te conviene: según una encuesta de 2024 de Baymard Institute, el 48 % de los compradores de Estados Unidos que abandonaron un carrito lo hicieron porque los costes extra (envío, impuestos, comisiones) eran demasiado altos. Si el gasto de envío aparece por sorpresa en el último paso, el cliente se va.

Un blog, una tienda online completa, un área de clientes o una newsletter son cosas estupendas cuando tienes tiempo y producto para alimentarlas. Si no, es mejor empezar con una web pequeña y sólida que con una grande y vacía. Hay algo que sí recomiendo aunque todavía no hayas abierto: una página sencilla que diga quién eres, qué vas a hacer y cómo avisarte. Es lo que hicimos con Manta Zamorana. Así Google ya te conoce el día que abres la persiana.

Seis piezas. Con eso, una tienda pequeña tiene una web que cumple la ley, se entiende a la primera y le da a Google lo que necesita para enseñarte. Si quieres profundizar en lo que viene después, en este mismo blog tienes los errores más habituales de SEO y conversión en tiendas online y cuánto cuesta realmente una página web.
Con cinco o seis basta: portada, productos o servicios, quién está detrás, contacto y las páginas legales (aviso legal, privacidad y cookies). Si vendes online, añade condiciones de compra con envíos y devoluciones.
Sí, si la web tiene actividad económica. El artículo 10 de la LSSI (Ley 34/2002) obliga a mostrar de forma permanente tu identidad, NIF, domicilio y un contacto directo. La política de privacidad y la de cookies responden a otras normas y también son necesarias si recoges datos o usas cookies no técnicas.
No es obligatorio si no vendes online, pero es muy recomendable. Una web sin precios obliga al cliente a preguntar, y muchos prefieren irse a otra web antes que escribir.

Quién escribe
Juan Carlos Barrón
Diseñador web, organizador de eventos, visual merchandiser, escaparatista y consultor de retail con 28 años en tiendas de Zara, Chanel, Lladró o Galeries Lafayette. Ahora, desde la bella calle Balborraz, en el número 14, en Zamora, para el mundo: en español, inglés y francés.
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